lunes, 2 de junio de 2014

Anoresis




Amir

Quisiera entender el escapismo que llena mi corazón. La sensación casi tierna de espereza mezclada con ardor. El desenfreno de llegar sin haber partido.



Fatih

Ambos de pie conversando y besándose al final de la calle, ahí donde empieza la playa, justo allí en el muro blanco. Ella lo empuja con fuerza, repentina, él se resiste, pero lo empuja una vez y otra con más fuerza jadeando y sonriendo, él no entiende su comportamiento aunque ella sea como es, violenta y salvaje… No tiene ni idea, lo que ella desea es que la lleve por primera vez a la cama.



Minda

Solos en la inmensidad, mientras caminamos hacia la playa. Tenma se percata de que no llevo más que mis jeans, y sus manos se introducen en ellas solas. Lo beso y le doy pequeños empujones entre un beso y un beso más dulce y ardiente. Nada más que la oscuridad y el mar son los espectadores, la luz del poste. La suavidad de sus manos en mis nalgas, nuestras bocas contorsionadas, el aliento desdoblado entre mordiscos. La escena es nula para el universo inverso, de alguna manera la existencia tiene otra moldura u otro envoltorio.



Peluchi

Ya en casa, escondidos en mitad de la noche para calmar todo el ardor y las ganas infinitas de hace apenas pocos días. Pues entraron como fantasmas amorales, dispuesto a revertir la carne y sus mitos, nadando en la oscuridad hasta llegar a la habitación. El asunto del amor fue llevado con la mayor levedad sonora, pero era imposible callar del todo aquella lobezna.



Shota

De una vez por todas, poco a poco, se suave.

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