Quisiera entender
el escapismo que llena mi corazón. La sensación casi tierna de espereza mezclada
con ardor. El desenfreno de llegar sin haber partido.
Fatih
Ambos de pie
conversando y besándose al final de la calle, ahí donde empieza la playa, justo
allí en el muro blanco. Ella lo empuja con fuerza, repentina, él se resiste, pero
lo empuja una vez y otra con más fuerza jadeando y sonriendo, él no entiende su
comportamiento aunque ella sea como es, violenta y salvaje… No tiene ni idea,
lo que ella desea es que la lleve por primera vez a la cama.
Minda
Solos
en la inmensidad, mientras caminamos hacia la playa. Tenma se percata de que no
llevo más que mis jeans, y sus manos se introducen en ellas solas. Lo beso y le
doy pequeños empujones entre un beso y un beso más dulce y ardiente. Nada más
que la oscuridad y el mar son los espectadores, la luz del poste. La suavidad
de sus manos en mis nalgas, nuestras bocas contorsionadas, el aliento desdoblado
entre mordiscos. La escena es nula para el universo inverso, de alguna manera
la existencia tiene otra moldura u otro envoltorio.
Peluchi
Ya en casa, escondidos en mitad de la noche para
calmar todo el ardor y las ganas infinitas de hace apenas pocos días. Pues
entraron como fantasmas amorales, dispuesto a revertir la carne y sus mitos, nadando
en la oscuridad hasta llegar a la habitación. El asunto del amor fue llevado
con la mayor levedad sonora, pero era imposible callar del todo aquella lobezna.
Shota
De una vez por todas, poco
a poco, se suave.





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