¿Por qué eres así? Sacando el dedo de la ranura del
comunicador. Se lo decía a sí misma, distraída, como quien no quiere la cosa,
se lo repitió lento. ¿Por qué eres así, Lux? Soltando la comunicación, dejando
al otro lado de la nada hablando solo al pobre Flox. Al reventar la burbuja
existencial, escuchó apenas los gritos apagados que brotaban de la intemperie,
de su orbe personal, fuera de la burbuja. Afuera, ochenta metros más abajo,
reinaba la anarquía. Los entes y las gentes se mataban unos a otros, sin contar
con las bajas de sintéticos de todas las clases. W siempre habló de eso, él lo sabía.
Después, más atenta a sus quehaceres, sentada al borde de la bañera rebosante
de medusas rojas madurando, las alimentaba poco a poco con una que otra escama
de su piel trasparente y hermosa. Sus ojos nulos, envueltos en los humos del delirio,
pero quedos, cándidos. Posados en las medusas con ese fervor. Canta distraída
una canción que ha olvidado por partes.
