martes, 24 de abril de 2018

Tria Prima

Transparente
Sutil en la memoria
Ritual de la mente
Narración en silencio
Siempre hay alguien guardando silencio
Desnudo en la oscuridad, a gusto
Desdibujando las mascaras
Tan lento como sea posible
Lleva a cabo el sortilegio  
Del nuevo seno. 
Azufre






















La otra piedra
La simiente
La lejanía clara
Simple acto de materia
Duplicidad del coito cerebral
Ven, amable orbe, ven
Flauta del deseo, suena
Los labios hinchados
De tu placer líquido.
Mercurio























Oscura
La felicidad de las letras
Brazada a brazada
Entre dientes
Salvaguardar el amor por ellas
Saborear la sal contenida
El sabor de la sangre braza a braza
El color del iodo
El rubor de la muerte
Fresca cólera de la derrota
Fiel felino
Adormece la noche
Con tu garra de terciopelo.
Sal





sábado, 17 de marzo de 2018

Lux


¿Por qué eres así? Sacando el dedo de la ranura del comunicador. Se lo decía a sí misma, distraída, como quien no quiere la cosa, se lo repitió lento. ¿Por qué eres así, Lux? Soltando la comunicación, dejando al otro lado de la nada hablando solo al pobre Flox. Al reventar la burbuja existencial, escuchó apenas los gritos apagados que brotaban de la intemperie, de su orbe personal, fuera de la burbuja. Afuera, ochenta metros más abajo, reinaba la anarquía. Los entes y las gentes se mataban unos a otros, sin contar con las bajas de sintéticos de todas las clases. W siempre habló de eso, él lo sabía. Después, más atenta a sus quehaceres, sentada al borde de la bañera rebosante de medusas rojas madurando, las alimentaba poco a poco con una que otra escama de su piel trasparente y hermosa. Sus ojos nulos, envueltos en los humos del delirio, pero quedos, cándidos. Posados en las medusas con ese fervor. Canta distraída una canción que ha olvidado por partes.

sábado, 24 de febrero de 2018

Metros bajo tierra

En ese ensueño del cual pocos sobreviven, el mío, la mera vida presta que he llevado. Sonarían campanas infernales pero realmente es una triste guitarra de palo, jadeando acordes robustos. Son las dos de la madrugada en el purgatorio, a partir de esta hora penetro la nada sin rencores y me sumerjo en lo profundo, ligero apenas, en la oceanografía del ser. Llevo eones cavilando, desenterrando la cabeza. Las noches desgastadas sirviendo al demonio de la bebida y la alegría. Hermano mío, duende acumulador de remedios y amuletos. Sr. Flox, como todos lo llamábamos. Serpiente regordeta, enemiga de los débiles. Perdón, estoy resplandeciendo, virando al rojo. Ando, dispuesto a los crepúsculos… Mañana hace hambre, me dije en un poema, mañana que es para siempre, o casi. Ya han pasado siglos desde la caída del gran orbe. Ayuda saber que jamás volverán las sutilezas ni volará una sola ave del cielo. Más lento, creo poder narrarlo. Tomar las sutilezas con todo lo demás y crear un cuento. Una historia regida por un pulso borracho o más bien anonadado. Suplicante de imágenes contundentes. Pero no podría ser de un modo rotundo. Mejor una alabanza al caos. Un poema. Casi como un lamento. Divagante, con pasos firmes pero sin rumbo, así delatando al olvido. Renaciendo también o tratando apenas. Nutriendo una verdad detenida en las luchas de contrarios de un ser multiforme. Piedra de mi cuerpo, anhelo de persona. He dicho tanto sin decir nada. Señalando sin mostrar. Ando como síncopa por el desierto, derramando el alma paso a paso. Saboreando la arena en los labios. Divulgando latido a latido.